Figuras literarias
De todas maneras, subí hasta el puente, y la Maga no estaba. Ahora la Maga no estaba en mi camino, y aunque conocíamos nuestros (repetición de palabras
Más de una vez la vi admirar su cuerpo en el espejo,
tomarse los senos con las manos como las estatuillas sirias y pasarse los ojos
por la piel en una lenta caricia" símil y metáfora
Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo
te siento temblar contra mí como una luna en el agua” (Símil)
Era el tiempo delicuescente, algo como chocolate muy fino o
pasta de naranja martiniquesa, en que nos emborrachábamos de metáforas y
analogías, buscando siempre entrar"
El amigo de Oliveira se llama Traveler ("viajero"
en inglés), pero casi no ha salido de Argentina
Desde que Oliveira regresa a Buenos Aires, Traveler le pide que
le hable sobre su experiencia en París, cosa que su amigo nunca hace. A
Traveler le encantaría poder viajar, conocer el mundo, salir de la cotidianidad
porteña. Pero las circunstancias de vida no le han permitido viajar, hecho que
le pesa. Es irónico que el personaje que más quiere viajar se llame Traveler
(palabra inglesa cuya traducción al español es "viajero")
IRONIA
Oliveira trabaja en un manicomio cuidando a los internos,
pero al final el que actúa como un loco es él
Hacia el final de la
novela, Oliveira comienza a trabajar en un manicomio con Traveler y Talita.
Horacio está al cuidado de los internos del lugar, lo que supone que él es una
persona cuerda. Es irónico que Oliveira termine actuando como un loco,
meciéndose en la ventana de su habitación del manicomio, amagando con tirarse.
Él, que entró a trabajar allí para cuidar de las personas con trastornos
psicológicos, termina actuando como un interno más.
La Maga es la última persona en enterarse de que Rocamadour
está muerto
Oliveira descubre que
Rocamadour está muerto y se lo cuenta a Gregorovius y a Etienne. Llega un punto
en que la mayoría de los integrantes del Club de la Serpiente que están en lo
de la Maga saben que el bebé murió, pero nadie se anima a decírselo a la madre.
Es irónico que la Maga sea prácticamente la última en enterarse de que su hijo
murió, después de transcurridas varias horas desde que la mayoría ya lo sabía.
Oliveira se siente más lejos de su país cuanto más cerca
está
Oliveira regresa a su Buenos Aires natal y comienza a
experimentar una sensación de lejanía respecto de su país, peor que la que
sentía cuando estaba en París. De alguna forma, el hecho de estar de regreso
acrecienta su nostalgia respecto de Argentina. Esto aparece de una forma
explícita en el capítulo 40:
Más tarde te creí, más tarde hubo razones, hubo
madame Léonie que mirándome la mano que había dormido con tus senos me repitió
casi tus mismas palabras.
entonces te sacudías el agua del sueño y al
final te convencías de que todo había estado muy bien
Más de una vez la vi admirar su cuerpo en el espejo,
tomarse los senos con las manos como las estatuillas sirias y pasarse los ojos
por la piel en una lenta caricia
Llegué a aceptar el desorden de la Maga como la condición
natural de cada instante, pasábamos de la evocación de Rocamadour a un plato de
fideos recalentados, mezclando vino y cerveza y limonada, bajando a la carrera
para que la vieja de la esquina nos abriera dos docenas de ostras, tocando en
el piano descascarado de madame Noguet melodías de Schubert y preludios de
Bach, o tolerando Porgy and Bess con bifes a la plancha y pepinos salados era
siempre yo y mi vida, yo con mi vida frente a la vida de los otros.

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